Universitarios en riña
CUCSH libre de violencia
Cinco lesionados y diez posibles expulsados unen a
estudiantes por un cambio
Por Frida Cholico
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Era viernes 18 de
noviembre y el CUCSH, un centro de armonía envuelto en un ambiente de amistad y
aceptación, se vio envuelto en este método radical de resolución de conflictos.
Los estudiantes empezaron la mañana de forma tranquila sus clases habituales. En
el plantel se ven las chamarras y los gorros que acompañan al frio de las nueve
de la mañana, las cafeterías llenas de estudiantes buscando alguna bebida
caliente que les ayude a despertar,
antes de tomar sus últimas clases del semestre y terminar sus últimos
trabajos finales, se ven compañeros por los pasillos envueltos en sus
conversaciones, compartiendo sus tareas, fumándose un cigarro de la tiendita de
don Poncho, te puedes asomar a los salones o escuchar desde fuera como ya
empezaron las clases, a los profes poniendo orden, a los compañeros empezando a
exponer. Es un día como cualquier otro, un viernes normal; la diferencia es que nadie nos dijo que esa
misma noche una ola de violencia llegaría a uno de los jardines más apreciados del
CUCSH.
Al caer el sol y al
terminar la mayoría de las clases, algunos estudiantes de distintas carreras
visitaron el jardín en un intento por convivir con sus compañeros y amigos
antes de empezar el tan esperado fin de semana.
Al momento de
hablar de las instalaciones del CUCSH siempre surge una duda: ¿Cómo es este
dichoso jardín? algunos lo describen como un paraíso, otros como un lugar de
perdición, pero los estudiantes más apegados a él, lo llaman “el jardín de
filosofía, el jardín de los sueños”. Sus tradiciones y costumbres han pasado de
mano en mano por generaciones, las cuales los estudiantes se han acostumbrado a
respetar y llevarlas a cabo; a sentarse
en el pasto a escuchar poesía, a participar en debates, a escuchar grupos
musicales de sus mismos compañeros, a ver presentaciones de libros, a presenciar
partidos de ajedrez, a fumarse un cigarrito en compañía de los amigos, a
despedir y a recibir el semestre en él, en resumen, a compartir un sinfín de
actividades entre culturales y sociales.
El problema fue que
paso lo que todos decían que no iba a pasar o lo que al menos ya tenía mucho
tiempo sin ocurrir: un enfrentamiento entre estudiantes. En un lugar donde
suele mandar la paz hubo varios lesionados, múltiples consecuencias, dudas e
inconsistencias que involucran tanto a estudiantes como a personal
administrativo.
La versión oficial:
los estudiantes se pelearon, en un todos contra todos, influidos por el alcohol.
Afortunadamente no hubo bajas ni accidentados graves. Pero esto no deja de ser
un problema serio ya que pone en peligro la seguridad de los compañeros que la
UdG se ha empeñado tanto en prometer y recordar.
La versión de los
estudiantes es otra. Es interesante poder hablar con los testigos oculares y
ver como cada uno tiene sus propias dudas, sus propias inquietudes y su propia
interpretación de lo ocurrido.
Hace cinco años que
recorro los pasillos del CUCSH y en estos cinco años podría negar cualquier
insinuación o afirmación de violencia en el jardín, podría negar que los
estudiantes involucrados son peligrosos para sus compañeros o para ellos
mismos.
Nadie sabe a
ciencia cierta lo que sucedió, lo cual es lamentable ya que el enfrentamiento
duro alrededor de 30 minutos (según dice el personal de seguridad). Eran las
8pm cuando, aunque suene de película, algunos compañeros de distintas carreras,
decidieron abordar con piedras y tubos a los estudiantes que se encontraban en
el jardín de filosofía. Es importante aclarar que aquí ninguno es un santo,
pero es verdad que en esta historia hay víctimas y agresores.
El enfrentamiento
empezó sin que uno de los dos grupos tuviera alguna idea de lo que pasaría. Entre
gritos y aspavientos, llegaron algunos jóvenes (no se sabe oficialmente cuántos
fueron los que empezaron) desde los salones de sociología repartiendo puñetazos por lo que dicen fue un
“lio de faldas” o más bien por rescatar el orgullo de un macho herido, una
lucha de poder entre los estudiantes.
Para defenderse y
atacar hicieron uso del mobiliario del CUCSH, mientras algunos corrían lejos de
la escuela y otros llegaban para apoyar a sus amigos. Lo que empezó como un lio
de faldas termino siendo una riña tumultuaria.
“Me
aventaron una mesa en lomo mientras me pegaban entre dos, ¿y los guardias?, ¿y
la seguridad?”
Algunos
participantes al momento de intentar mediar la situación recibieron puñetazos
de frente y de igual manera reaccionaron de forma violenta, no había quien
detuviera a los agresores. Otros dicen que los guardias de seguridad estuvieron
presentes y no metieron las manos, las razones aún no han sido aclaradas; los
estudiantes no saben lo que paso, lo que sí saben es que el suelo del jardín
fue teñido de rojo. El único sentimiento que puede fluir por ahora es la indignación, la indignación con la
situación y más que nada con la falta de respuesta por parte de la seguridad
del plantel.
“No recuerdo muy
bien que paso después del segundo golpe, me tuvieron que llevar a la cruz
verde” me cuenta otro estudiante agredido. “Tuvimos que correr y escondernos,
no había quien nos ayudara” dice otra de las víctimas.
“Nos siguieron hasta la cruz verde”
El fin de semana la
pelea se hizo presente en las redes sociales. Quejas de inconformidad,
solicitudes de reuniones, chismes, preocupaciones, dudas sobre lo ocurrido,
apoyo a los afectados, entre otras cosas.
El asunto parecía
haberse enfriado al pasar el puente del Día de la Revolución Mexicana o eso creyeron los estudiantes, que al
regresar a clases el día 22 de noviembre, se tuvieron que enfrentar con las
autoridades del plantel, los cuales tras una reunión entre maestros, seguridad
y departamentos decidieron poner mano dura ante los excesos cometidos y
normalizados en el jardín.
Es martes, uno de
los días donde la mayoría de los estudiantes suelen tener clase, el jardín está
solo, don Poncho, el encargado de la tiendita que está situada justo al fondo
del jardín de filosofía es un testigo ocular que está sufriendo las
consecuencias de la pelea ya que sus ingresos se han visto gravemente
disminuidos, los estudiantes no quieren estar ahí.
“Entre al baño y
primero me tuve que asomar antes de salirme, ya nos ajeraron” explica un
compañero entre risas y nervios “la neta sí me da culo que me vayan a agarrar”.
El 25 de noviembre
varios estudiantes decidieron empezar a mover las cosas después de enterarse de
que el consejo correría tanto víctimas como agresores.
Por
un CUCSH sin violencia
Así llamaron a la
pequeña reunión entre estudiantes que avivo el moribundo ambiente del jardín. El
fin de la convocatoria era para dar solución a la situación, prestar su apoyo a
los agredidos y su rechazo a los agresores. Con instrucciones del licenciado
Rosas, encargado de la seguridad del plantel, levantaron un acta en la cual
solicitaban las firmas de los testigos oculares (tanto maestros como alumnos y
guardias) para rendir una declaración y poder castigar a los atacantes.
Abogando que esta no es forma de arreglar ningún conflicto, protegiendo el
derecho de defenderse de los compañeros más afectados y más que nada criticando
la seguridad del plantel.
A una semana del
incidente no se ha hecho justicia, los estudiantes están con la interrogante
del que pasara, a algunos los consuela que ya es fin de semestre, otros piensan
que no pasara nada, que no habrán consecuencias, que no es la primera ni la
última pelea y tampoco es la primera ni será la última vez que las autoridades
no sepan reaccionar ante una situación tan grave donde la seguridad de los
jóvenes se vea violentada.
Solo hay talvez:
talvez los corran, talvez ya pidan la credencial, talvez ya no vuelva a pasar,
tal vez ya se aviven más con la seguridad, tal vez, talvez, talvez… a pesar de
que hay mucho escepticismo hay algo que es seguro a ciencia cierta: los
estudiantes están más unidos que antes, están pidiendo respuestas, están
haciendo preguntas, se están movilizando y esta unión no permitirá que sigan
pasando este tipo de situaciones, al menos no en su plantel.




